Me seduce su malévolo encanto,
me inquieta su misteriosa esencia.
Mas ceder no puedo, o tal vez si puedo,
quiero a lo mejor, no, no debo.
Tengo el equilibrio de la cuerda
justo en la mano correcta,
en el lugar perfecto
y la cordura acierta.
Imposible resulta verla,
siquiera tocarla,
vivirla nunca.
Y el nudo de la garganta
se enreda mucho más
con las venas de la mente,
cuando imagino y digo,
digo e imagino cuánto la deseo,
cuánto no la necesito.
De Yeni Tarrillo Campos
Mención honrosa en el Concurso de Poesía Tinta Naciente (2026)
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