Y cuando el silencio nos consuma
y brote barro de las pupilas
y se oscurezca la luz de la garganta
y los huesos se me quiebren en un instante.
¿Podrías entonces envolverme?
¿Evitarías que atraviese el viento mi alma?
¿Tomarías mi corazón con tu meñique?
¿Navegarías las olas de mi desierto?
O te abstendrías de ver mi vívida muerte,
o cortarías las venas de mis suspiros,
o bailarías al ritmo de mi sangre escurrida,
o burlarías mis gritos ausentes.
Pero lo sé, sé que no lo sabes.
Pero me duele, me duele que no te duela.
Pero lo entiendo, entiendo que no lo entiendas.
Pero te amo, mas no amo que ya no me ames.
De Yeni Tarrillo Campos
Mención honrosa en el Concurso de Poesía Tinta Naciente (2026)
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