En la ciudad capital,
en la puerta que recibe
a los seres del puerto.
Hay una plaza
con un ángel negro.
No sé si es de hollín.
Ocho gemelos
custodian
al oscuro alado.
Uno de ellos derruido
yace quemado.
Tal vez
profeta es
del futuro estado.
En el centro
está el ángel.
Desde lo alto
testigo es de todo.
Vislumbra a la ciudad,
al hollín, que es pecado.
Ay los pobres.
Hay corrompidos.
Ahí las víctimas,
ahí los victimarios.
Tal vez, su negro
es peor que el hollín.
Y el ángel,
el supuesto
de la plaza coronado,
emblema es
de estado consolidado.
Emblema de sueño,
que los Andes ha cruzado.
Sueño que si supiera,
que pesadilla ha parido
con los fieles del rey
hubiese luchado.
Por Ángel Romero

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