Me visitaba domingo.
Siempre a las tres,
me visitaba una vez al mes,
siempre le invité un café.
Me visitaba y escuchaba
mi voz oculta.
La abrazaba.
Recuerdo, cuando la vi escapando…
Su alma, entre laurel rosa
y un negro terciopelo.
…trepaba aquellas rejas.
Recuerdo, cuando su alma era mi lienzo,
como ella jugaba con deseo.
Fui jardinero, para que no vaya al desierto.
Fue mi princesa.
Que con su orden
mi silencio no se esconde.
Fuimos al parque este día martes.
La vi atravesando maleza.
Las buganvillas dejaron huellas
como si del bosque fuera dueña.
Y aquel martes…
dije:
—¡¿Por qué no lo vi antes?!
Por Dari Ibrahim

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