Tú, hombre de buena fe
Que dices amar al ser
Dominante de tu fuerza y deseo
Controlador de tus impulsos
Guía de tu alma penitente.
Tú, que castigas la carne
Con tiras de cicatrices
Recorren como telarañas
El mural de tu cruz
¿Por qué no eres capaz de mirarme con
los mismos ojos con los que lo ves a él?
¿Por qué no eres capaz de amarme como
lo haces con él?
Atacas mi alma y haces trizas
Sollozas entre la sangre de esta corona de
espinas
Mientras mutilas mi cuerpo con aquel
rosario de simples palabras.
Tú, hombre de buena fe
Ten piedad de mí
Como tu señor la tiene contigo
Guárdame a tu izquierda
Permitiéndome el reposo de tres días
Y así al placer del domingo
Recobraré la rutina.
Lissie
Por Lissie

Deja un comentario