Mi corazón no es mío
porque se abrió sin pedirme permiso,
porque se desnudó sin previo aviso,
por eso lo siento ajeno… un extraño compromiso

Las heridas que me costaron ocultar tú las revelaste.
Sin siquiera preguntarme
¿Por qué las mostraste?

Corazón traicionero, ¿no te importa si vuelven a dañarme?
Te entregaste sin defensa, sin murallas,
como si no recordaras cada una de mis batallas.

¿Acaso olvidaste cómo dolió aquella vez
en que amar se sintió como caer de pie?

Yo te cuidé, te hablé quedo y lento,
te dije que no confiaras tan pronto en el viento.
Pero tú, desobediente, volaste sin alas,
sin escuchar mis miedos, sin cerrar mis ventanas.

Ahora tiemblas dentro de mi pecho,
te oigo latir inquieto, en cada hecho.
¿Y si otra vez no nos sostienen?
¿Y si otra vez nos hieren?

Pero, aun así, sigues insistiendo,
como quien ama a pesar de estar muriendo.
Ay, corazón mío, no mío…
Ojalá sepas lo que estás haciendo.

Por Angie Estrada

Deja un comentario