Vivo una vida que no siento real,
una puesta en escena,
mi performance eterna.
Un mundo de seda,
pieles muertas
y codicia.
Donde sobreviven los intactos,
y yo me desvanezco.
Prefiero que me odies
a suplicar que me perdones.
Seré un alma en pena
que deambula
por tu teatro favorito,
que escucha tu bolero preferido,
que no sigue estéticas,
que se convence
de que esta es solo
otra puesta en escena.
Me arrastraré por el tiempo,
batallaré contra el recuerdo.
Me ganaré algún puesto,
mi nombre estará apilado entre muchos;
y aun así,
no significará nada.
Soy un fantasma,
un veterano de guerra.
Espero que me embalsames,
que me lleves a un museo,
que me encierres en una caja fuerte
donde nada respire.
Soy un desequilibrio moral.
Creo en la paz;
sin embargo,
haría el mundo arder
si logro convencerte de no verme
como un monstruo cruel.
Creo en mi revolución,
una que solo quien sufre
puede llegar a entender.
Me llamarán loca,
indecente,
hedonista.
Vivo una vida que no siento real.
Un guion que no elegí,
solo otra escena más.
Por Gennessis R.

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