fui relámpago en las manos del alba,
fui cristal de fuego en un abismo sin nombre;
en mi pecho ardían pájaros de azufre
y la aurora bebía de mi voz sin temblor.
hoy soy ceniza en un espejo sin rostro,
luz que se disuelve en un mar de espejismos,
una estatua de agua que no se atreve a amar,
un girasol que no sigue al sol.
tiemblan en mi sombra palabras de cazadores,
hilos invisibles que tejen trampas de luna;
¿soy yo la presa, la joya, la marea cansada
o solo la flor que cae en su propio invierno?
quiero ser única y no silueta entre miles,
no un eco más en un bosque de ecos.
pero el miedo me ata con alas de cristal,
y camino despacio,
llevando un volcán dormido en el corazón.
Por Génesis Herrera
Poema ganador del 1er concurso de Juegos Florales UNFV – Literatura

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