No hay motivo ni esperanza,
que devuelta alce el ancla;
Ni caricias, ¡mansa vida!,
y su alma está vacía.
¿Cuántos días, cuántas noches
he alejado mis temores?
¡¿Y por qué justo ahora
me acechan por montones?!
Fui eximido por lo errado,
y de mí no espero tanto,
mas de ella, que es mi vida,
he esperado demasiado…

Por Gabriel Espinoza

Deja un comentario