Distante se hallan las olas
aún si en la orilla del mar estoy.
De lejos observo, y escucho
en su retumbar su dulce voz.

¿Qué trama la vida conmigo?
¿Lo sabes tú? Porque yo no…
¡Que me arrastre al infierno quisiera
y terminar así mi desolación!

Pero… no debo, aunque pueda, no;
Y me ata a la vida un sueño:
un mundo nuevo y mejor,
para ti, para mí, para los dos.

Mas aunque intente
se va haciendo pequeño,
y me aleja y se aleja ella,
y yo, ¡y yo!, yo no…

Por Gabriel Espinoza

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